Ser consciente es un adjetivo que define que siente, piensa, y actúa con conocimiento de sus actos y repercusión de los mismos.
Y la maternidad, bueno.. De todas las definiciones que hay, la que más me gusta es la que dice que tu corazón estará fuera de tu cuerpo.
Ser, tener y hacer una maternidad consciente es estar convencida que todo lo que hagas, empezando para y por ti, desde el embarazo (e incluso me atrevería a decir que desde antes por el deseo de convertirse en padres) o la espera (en caso de adopciones, porque no), siguiendo con el cuidado de la personita que te entregaron en préstamo, tendrá repercusiones a corto, mediano y largo plazo, para ambas vidas, de manera directa, tanto para su salud física, y emocional, y de manera indirecta para las personas que interactuan o lo harán en un futuro con la persona que se está desarrollando.
Es tener en cuenta que lo que hagas o dejes de hacer, por ejemplo en tu alimentación, podrá traer grandes beneficios o retos a la mamá y al pequeño. En mi caso y en el momento que estoy viviendo, por ejemplo, se que para lograr una lactancia exitosa y evitar molestias a el crio es necesario hacer algunas modificaciones en mi dieta diaria.
Es estar convencida en escuchar tus instintos y que estas haciendo y entregando lo mejor de ti. Es confiar en lo que te informes, ya sea en bibliografías o en personas que sepas que ya caminaron el camino y que sacarás lo mejor y aplicarás lo que te funcione para lograr el beneficio y una vida con calidad.