lunes, 16 de febrero de 2015

Maternidad consciente en mi vida cotidiana.

Ser consciente es un adjetivo que define que siente,  piensa,  y actúa con conocimiento de sus actos y repercusión de los mismos.

Y la maternidad, bueno..  De todas las definiciones que hay,  la que más me gusta es la que dice que tu corazón estará fuera de tu cuerpo.

Ser,  tener y hacer una maternidad consciente es estar convencida que todo lo que hagas, empezando para y por ti,  desde el embarazo (e incluso me atrevería a decir que desde antes por el deseo de convertirse en padres) o la espera (en caso de adopciones,  porque no),  siguiendo con el cuidado de la personita que te entregaron en préstamo, tendrá repercusiones a corto,  mediano y largo plazo, para ambas vidas, de manera directa, tanto para su salud física, y emocional, y de manera indirecta para las personas que interactuan o lo harán en un futuro con la persona que se está desarrollando.

Es tener en cuenta que lo que hagas o dejes de hacer,  por ejemplo en tu alimentación,  podrá traer grandes beneficios o retos a la mamá y al pequeño. En mi caso y en el momento que estoy viviendo,  por ejemplo, se que para  lograr una lactancia exitosa y evitar molestias a el crio es necesario hacer algunas modificaciones en mi dieta diaria.

Es estar convencida en escuchar tus instintos y que estas haciendo y entregando lo mejor de ti. Es confiar en lo que te informes,  ya sea en bibliografías o en personas que sepas que ya caminaron el camino y que sacarás lo mejor y aplicarás lo que te funcione para lograr el beneficio y una vida con calidad.

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